El sector de la construcción de obras inmobiliarias en Colombia finaliza el 2025 en una fase de transición estructural, marcada por una divergencia entre la actividad productiva y la dinámica comercial. Mientras el producto interno bruto (PIB) de edificaciones registró una contracción anual del 7,5% en 2025, impactado severamente por el retroceso del 11,3% en el segmento no residencial, la demanda mostró señales de recuperación con un repunte nacional en ventas del 12,4%, alcanzando las 173.632 unidades comercializadas. Este dinamismo comercial fue impulsado por el segmento No VIS (no Vivienda de Interés Social) y una expansión del 23,4% en los desembolsos de crédito hipotecario entre enero y octubre.
No obstante, el panorama para 2026 está condicionado por desafíos regulatorios y fiscales de gran escala. La propuesta de desindexación de la VIS respecto al salario mínimo busca proteger el cierre financiero de los hogares ante el alza proyectada del 23,0% en el salario mínimo legal mensual vigente (SMMLV), evitando sobrecostos de hasta $34,0 millones de pesos por unidad. Esta transición ocurre en un entorno de restricción presupuestal, donde la inversión pública para programas de vivienda caerá un 35,7%, dejando apenas $1,7 billones de pesos disponibles, de los cuales gran parte ya se encuentra comprometida en vigencias futuras.



