El sector de gas natural en Colombia atraviesa una transformación estructural crítica marcada por la pérdida progresiva de autosuficiencia y el fin del ciclo de precios bajos. Durante el acumulado a septiembre de 2025, la producción fiscalizada se contrajo un 12,2% anual, presionada por el declive acelerado de campos maduros en el piedemonte llanero. Esta escasez física ha disparado el valor de las importaciones un 24,7%, exponiendo al mercado a la volatilidad internacional y elevando los costos de abastecimiento.
Aunque el PIB sectorial mostró resiliencia financiera por el efecto precio, las proyecciones alertan sobre un déficit que podría alcanzar el 25,0% de la demanda en 2026, obligando a acelerar inversiones urgentes en infraestructura de transporte y regasificación para garantizar la confiabilidad energética y mitigar los impactos tarifarios en el mediano plazo.





