El sector turismo en Colombia cerró 2025 consolidándose como uno de los principales motores de generación de divisas y valor agregado para la economía nacional, con un desempeño destacado en la llegada de visitantes internacionales y en la conectividad aérea. Este comportamiento está sustentado por una conectividad aérea internacional robusta que, según cifras de la Aerocivil y de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (Anato), permitió un crecimiento del 6,9% en el tráfico de pasajeros internacionales entre enero y septiembre. Esto demuestra que, aunque el volumen de llegadas pueda fluctuar mes a mes, el gasto y el valor del turista internacional se mantienen como un pilar de estabilidad macroeconómica, impulsado por nuevas rutas y la confianza de los mercados emisores clave como Estados Unidos y México.
De cara a 2026, las perspectivas del sector están marcadas por un entorno de alta complejidad. El anuncio de un incremento del salario mínimo del 23,0%, la reducción de la jornada laboral a 42 horas semanales y el encarecimiento de los costos energéticos intensifican la presión sobre la estructura de costos, particularmente en actividades intensivas en mano de obra como la hotelería y las agencias de viajes. A ello se suma un entorno cambiario menos favorable para el turismo receptivo y riesgos macroeconómicos asociados a inflación e informalidad.




