El sector agroquímico colombiano se caracteriza por una resiliencia operativa superior al promedio industrial, impulsada por la estrecha vinculación con la dinámica del agro nacional. Durante 2025, el sector experimentó una notable reactivación de la demanda interna, reflejada en un incremento del 18,0% en importaciones, compensando las contracciones de años previos.
La gestión comercial ha transitado hacia un modelo de valorización de exportaciones, logrando incrementos en precios unitarios en mercados regionales clave. A pesar de esta solidez, el sector mantiene una vulnerabilidad estructural debido a la alta concentración de proveedores externos y la sensibilidad de los precios de los fertilizantes a los choques en los mercados globales de commodities energéticos.
Por otra parte, el horizonte de 2026 para el sector agroquímico está marcado por una dualidad de riesgos geopolíticos y oportunidades de soberanía productiva. La escalada de tensiones en Medio Oriente y el conflicto arancelario con Ecuador imponen desafíos críticos a la estabilidad de precios y al flujo de exportaciones.









