El turismo continúa ganando relevancia dentro de la economía colombiana: el gasto de los visitantes extranjeros alcanzó un nivel récord y se situó por encima de los ingresos generados por las exportaciones de carbón y de café. La conectividad aérea muestra un dinamismo sobresaliente, tras movilizar más de 57,6 millones de pasajeros en 2025 y sostener un crecimiento del 8,7% durante el primer trimestre de 2026. Ese auge, sin embargo, no se reparte de forma equitativa dentro de la industria.
La hotelería tradicional enfrenta un escenario complejo: el Producto Interno Bruto (PIB) del alojamiento se redujo, la ocupación hotelera descendió hasta el 48,4% y el sector perdió cerca de 13.000 empleos formales en los últimos tres años, mientras la Inversión Extranjera Directa (IED), que acumuló más de US$10.000 millones entre 2019 y 2025, se contrajo un 44,0% en 2025. Entre los factores que explican ese comportamiento sobresale el crecimiento de las viviendas turísticas, cuya oferta aumentó 635,0% frente al periodo previo a la pandemia y que en muchos casos opera fuera de los estándares regulatorios exigidos a los establecimientos hoteleros. La evolución del sector dependerá, en buena medida, de que avance un marco regulatorio que equilibre las condiciones de competencia entre ambos modelos.







